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miércoles, 10 de mayo de 2006

El compositor Fernando Lázaro.



El compositor Fernando Lázaro



El compositor Fernando Lázaro nos traslada en sus obras a mundos de irresistible belleza, a ensoñados paisajes, a expresiones coloristas donde se mezclan -como debe ser en toda obra artística- la razón y la belleza, la verdad y la fantasía. Grandes profesores y maestros han coincidido en que posee una intuición y una "gracia" muy especiales, nada comunes, y con algo tan importante como un sello personal que le identifica. De hecho, el maestro Antón Garcia Abril le acogió en sus clases al escuchar algunas de sus obras.

Sería ocioso insistir en el caudal de emociones y sentimientos que expresan cada una de estas composiciones. Pero sí es bueno recordar que, en cada momento de nuestra historia, el buen artista ha sabido ser precursor y vanguardia de mundos por venir, o, en las propias palabras de Fernando, “abrir el abanico a nuevas posibilidades y arriesgar en la medida que se pueda, llevar a cabo proyectos artísticamente arriesgados”. Éste es, entre otros muchos, el mérito de la obra de nuestro artista, Fernando Lázaro, que ha sabido desde siempre integrar el saber musical y convertirlo en el arte más humano, aquel que sabe hablar a la sensibilidad. De su corazón, primero, y después de sus manos han salido las hermosísimas realidades que ofrece a nuestro deleite.

Fernando se siente un compositor de su tiempo, aunque igualmente ha buceado en otro tipo de composiciones, recreándose en estilos de otras épocas, cuyo conocimiento y riqueza también le ha ayudado a ir definiendo su lenguaje más reciente.

Su obra actual posee otro lenguaje, y es más madura, pero la esencia es la misma. Basta con escuchar la "Evocación nº1", compuesta en 1993, con solo 19 años de edad, para percibir que podría haberse escrito hoy perfectamente, quizá con matices distintos, pero con la misma intuición, siendo probablemente una de las obras tempranas más creativas e interesantes de su catálogo.

El ánimo del caminante, tras haber recorrido paisajes llenos de música, vida y color, se sosiega cuando llega el silencio y se apropia para siempre de lo que el músico ha sabido transmitirle. “En un sosegado silencio” es, definitivamente, donde se puede meditar, rumiar, disfrutar y llenar el corazón de emoción y de agradecimiento a Fernando Lázaro, por acercarnos a la irrealidad más real, y a la realidad más irreal: ese lugar donde el arte se confunde con la paz interior y explosiona en colores y sonidos.

Transcripciones: de lo sinfónico al piano. Fernando Lázaro nos brinda en este recital su propia perspectiva artística al adaptar al piano obras orquestales icónicas de compositores como Schubert, Brahms, Verdi, Tchaikovsky, Dvořák, Grieg o Puccini. El objetivo de estas transcripciones es mantener y extrapolar la esencia sinfónica, respetando sus rasgos principales. Cada pieza es el resultado de un proceso meticuloso que involucra un profundo conocimiento de la música sinfónica. Lázaro realiza un cuidadoso estudio de la partitura original a la vez que un minucioso análisis estructural y armónico, estudiando las texturas orquestales y las intenciones del compositor. Luego, lleva a cabo una adaptación que respeta la arquitectura musical y la emocionalidad de la obra. El resultado es una versión que, si bien se aleja de la sonoridad orquestal, logra transmitir la riqueza y profundidad original llevada al contexto pianístico. A pesar de que su interpretación pueda suscitar debates por su enfoque único y tan personal, la visión audaz y provocativa que Fernando Lázaro aplica al repertorio clásico, le consolida como uno de los pianistas más interesantes del panorama musical actual. En definitiva, “Transcripciones” es un testimonio del legado y la versatilidad del piano como instrumento solista, y un recordatorio de la belleza y la emoción que la música clásica sigue evocando en el siglo XXI. 

Luis Prensa Villegas, Doctor en Historia, Catedrático de Musicología y Música Medieval. 

https://fernandolazaro.com/


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