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domingo, 6 de diciembre de 2020

De la música, el silencio y la soledad.

De la música, el silencio y la soledad 

(al hilo de conversaciones y lecturas)


SILENCIO. Es una cosa extraña, el silencio. La mente se vuelve como una noche sin estrellas; y entonces pasa un meteoro, espléndido; surca la oscuridad, y se extingue. Nunca agradecemos lo suficiente ese espectáculo. Virginia Woolf.

SILENCIO. La verdad de cada uno sólo se anuda y echa raíces en el silencio. Antoine de Saint-Exupéry.

SILENCIO. Dios es amigo del silencio. Los árboles, las flores y la hierba crecen en silencio. Mira cómo las estrellas, la luna y el sol se mueven silenciosamente. Santa Teresa de Calcuta.

SILENCIO. El silencio del corazón te es necesario para escuchar a Dios en todos sitios: en la puerta que se cierra, en la persona que te reclama, en los pájaros que cantan, y en las plantas y los animales. Santa Teresa de Calcuta.

SILENCIO. Dios me pide silencio con las criaturas... Gustoso se lo ofrezco, aunque no supone un sacrificio, pues el tener quieta la lengua hace descansar el corazón. San Rafael Arnáiz.

SILENCIO. Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno. Juan Ramón Jiménez.

SILENCIO. El silencio es la sabiduría más excelsa del hombre. Píndaro.

SILENCIO. El silencio es políglota. Carlos Edmundo de Ory.

SILENCIO. El silencio nunca es banal. Frente al misterio significa prudencia; ante la estupidez, delicadeza. Rafael Narbona.

SILENCIO. En el silencio y la soledad solo se escucha lo esencial. Camille Belguise.

SILENCIO. Si la palabra que vas a decir no es más bella que el silencio, no la digas. Proverbio Sufí.

SILENCIO. Escucha, serás sabio. El comienzo de la sabiduría es el silencio. Pitágoras.

SILENCIO. Siempre me ha gustado el desierto. Uno se sienta en una duna de arena. No se ve nada. No se escucha nada. Y sin embargo, algo irradia en el silencio. Antoine De Saint-Exupéry.

SILENCIO. Cada átomo de silencio es la promesa de un fruto maduro. Paul Valéry.

SILENCIO. La palabra es un ala del silencio. Pablo Neruda.

SILENCIO. Nada expresa mejor la alegría que el silencio. Si yo puedo decir cuán grande es mi felicidad, es que es muy pequeña. William Shakespeare.

SILENCIO. En aquel sitio el mismo silencio guardaba silencio a sí mismo. Miguel de Cervantes.


MÚSICA. Después del silencio, la música es lo más cercano a lo inexpresable. Aldous Huxley.

MÚSICA. Si amamos tanto la música es porque es la palabra más profunda del alma, el grito armonioso de su alegría y su dolor. Romain Rolland.

MÚSICA. La buena música no se equivoca, y va derecha al fondo del alma a buscar la nostalgia que nos devora. Stendhal.

MÚSICA. La música es una revelación más alta que cualquier sabiduría y filosofía. Ludwig Van Beethoven.

MÚSICA. Donde hay música no hay lugar para el mal. Miguel de Cervantes.

MÚSICA. Hay música en el suspiro del rocío; hay música en el susurro del riachuelo; hay música en todas las cosas si pudiéramos escucharla. Lord Byron.

MÚSICA. La vida sin música es sencillamente un error, una fatiga, un exilio. Friedrich Nietzsche.

MÚSICA. Aprendí a no creerme todo lo que la gente dice. Mis únicas pasiones sin reservas han sido los libros y la música. Y, tal vez como lógica consecuencia de todo ello, me fui convirtiendo en una persona solitaria. Haruki Murakami.

MÚSICA. La música da un alma a nuestros corazones y alas al pensamiento. Platón.

MÚSICA. Si se quiere conocer a un pueblo, hay que escuchar su música. Platón.

MÚSICA. La música expulsa el odio de quienes viven sin amor. Da la paz a quienes no tienen descanso, consuela a los que lloran. Paul Casals.

SOLEDAD. Cuanto más contacto tengo con la gente, más recuerdo la razón por la que me gusta estar solo. Franz Kafka.

SOLEDAD. El infierno entero se encuentra en esta palabra: soledad. Víctor Hugo.

SOLEDAD. En la soledad sólo se encuentra lo que a la soledad se lleva. Juan Ramón Jiménez.

SOLEDAD. La soledad es una gran maestra para el alma. Benito Pérez Galdós.

SOLEDAD. La soledad es una tormenta de silencio que arranca todas nuestras ramas muertas. Gibran Khalil Gibran.

SOLEDAD. Mi soledad no depende de la presencia o ausencia de las personas; al contrario, odio a quien roba mi soledad sin, a cambio, ofrecerme verdadera compañía. Friedrich Nietzsche.

SOLEDAD. Solo se necesita una cosa: la soledad, la gran soledad interior. Rainer María Rilke.

SOLEDAD. Tomo el té para olvidar el ruido del mundo. Virginia Woolf.

SOLEDAD. Un hombre puede ser él mismo mientras esta solo; si no ama la soledad, no amará la libertad; porque sólo cuando se está solo se es realmente libre. Arthur Schopenhauer.

SOLEDAD. Yo necesito soledad, quiero decir, curación, retorno a mí mismo, respirar un aire libre. Friedrich Nietzsche.

SOLEDAD. Sólo cuando renuncies a cada deseo y no conozcas meta ni anhelo, dejarás de ansiar la felicidad; entonces alcanzarás la plenitud del ser y así tu alma descansará. Hermann Hesse.


Para Mercedes Rubio, en Madrid a 6 de diciembre de 2020. 

domingo, 19 de abril de 2020

Monasterio de San Salvador de Leyre.

Je joue les notes comme elles sont écrites,
mais c'est Dieu qui fait la musique.
(Jean-Sébastien Bach)


Después de más de mil años de existencia, la vida monástica continúa latiendo en Leyre. Sus días discurren al compás del Ora et labora según la Regla de San Benito (siglo VI).

Aunque los monjes tuvieron que abandonar su monasterio en 1836 forzados por las leyes desamortizadoras, en 1954 una nueva comunidad de monjes benedictinos (procedentes de Santo Domingo de Silos) se instaló en San Salvador de Leyre abriendo una nueva etapa de su larga y rica historia.
Como en todo monasterio benedictino la vida comunitaria transcurre jalonada por las horas consagradas a la oración, el tiempo de trabajo y los ratos dedicados a la vida en comunidad: Ora et labora.
El monasterio de Leyre, como insigne monumento histórico-artístico, recibe numerosas visitas. Pero todo el flujo de vistas está organizado de modo que no interfiera el clima de retiro, de silencio y paz propios de la vida monacal.
En la zona norte de Leyre, a la derecha de los ábsides de la iglesia, se ubican los espacios de acogida de los visitantes, abiertos a la sierra de Errando.

Y en la zona sur, a la izquierda, reside la comunidad de monjes en el llamado monasterio nuevo. Es un edificio de siglo XVII que se yergue elegante y austero, asomado a las serenas aguas del embalse de Yesa, el “mar de Pirineo”. Desde esta altura se contempla un solitario paisaje de extraordinaria belleza y dilatados horizontes. La naturaleza es también una invitación al encuentro contemplativo con Dios y a su alabanza.
Los Institutos destinados por entero a la contemplación, o sea, aquellos cuyos miembros se dedican solamente a Dios en la soledad y silencio, en la oración asidua y generosa penitencia, ocupan siempre, aun cuando apremien las necesidades de un apostolado activo, un lugar eminente en el Cuerpo Místico de Cristo, en el que no todos los miembros tienen la misma función. En efecto, ofrecen a Dios un eximio sacrificio de alabanza, ilustran al Pueblo de Dios con frutos ubérrimos de santidad y le edifican con su ejemplo e incluso contribuyen a su desarrollo con una misteriosa fecundidad. De esta manera son gala de la Iglesia y manantial para ella de gracias celestiales. (VATICANO II, Perfectae Caritatis, 7)
 


domingo, 8 de marzo de 2020

El dolor de vivir. Vicente Aleixandre.


La vida
No te quejes de que los hombres sufran./ 
No te quejes, al despertar, de que todos los hombres sufran,/ 
de que el dolor del mundo esté en la tierra, 
en las palmas de las manos/ 
mientras las plumas suaves vuelan libres, lejanas./ 
No te quejes, amorosa existencia, del dolor de vivir,/ 
de saber que en lo oscuro una cadena no duerme/ 
de presentir cuánto cuesta no confundir/ 
un beso y un coágulo./ 
Tú, generosa presencia de un sol que existe,/ 
que repasa cuidadoso los desnudos gastados, 
tú, única verdad que no cuesta sangre, 
que no cuesta apoyar su cabeza en la tierra./ 
Tú, agua que canta difícilmente con las cascadas,/ 
espuma o collar para los muertos que flotan, 
para los hombres que descansan de una/ vida posible/ 
como son posibles las llamas o las manos crueles./ 
Tú, diminuto grano, semilla generosa, 
cerrazón/ de un destino,
única verdad que los hombres no ocultan;/ 
tú, vocación de un pájaro, de un verdugo inocente/ 
que a su vez va a morir en las plumas de un lecho/
Tú, monte, tú mar,/ tú, encendida o derramada,/ 
tú, naturaleza donde los vestidos sin cuerpos/ 
quedan abandonados junto a un mar sin/ orillas./
 ¡Oh muerte, muerte!/ Paloma o temblorosa doncella, 
virgen/ verdadera;/ tú, ciega que aquí en los brazos tiemblas,
tú, que al beso que retorna de un mundo vil o/ 
extinto sabes tender tus plumas como brazos./ 
¡Tú, luz o sombra, esperanza o venganza;/ 
tú, mar que bajo un cantil nos contempla:/ 
tú, fiel oído que escucha unas palabras/ 
con que al abyecto mundo lo maldigo!
(Vicente Aleixandre)

viernes, 28 de febrero de 2020

Jean-François Ducis, membro dell’Académie Française nel 1779, alla Grande Chartreuse.


Jean-François Ducis e Grande Chartreuse


Cari amici in precedenti articoli vi ho illustrato la visita di personaggi illustri alla Grande Chartreuse e le loro esternazioni a seguito di quella toccante esperienza. CroninIppolito Pindemonte, ed oggi vi parlerò del poeta e drammaturgo francese Jean-François Ducis nominato per la sua fama membro dell’Académie Française nel 1779.

Egli visitò la casa madre dell’ordine certosino nel giugno del 1785, ed a seguito di quella visita ebbe a dire che : “Il mondo non ha un’idea di tale pace; è quella un’altra terra, un’altra natura; si sente ma non si può definirla, codesta serenità che vi entra nel cuore. … Beati voi, Certosini, che vivendo con Dio morrete in questi eremi.’ Beato chi viene a vedervi in questo posto che voi abitate, ma cento volte più felice chi non ne esce più.'”. Durante tutta la vita il monaco tenta di penetrare nel cuore di Dio mediante la fede e la carità e, con la preghiera assidua, la lettura spirituale, la meditazione e lo studio, cerca di crescere sempre più nell’amore e nella conoscenza di Lui “.

Come da tradizione, un ospite illustre prima di lasciare la certosa scriveva il proprio nome ed un breve commento, qualche verso o qualche massima a testimonianza del proprio rispetto e riconoscimento verso la comunità monastica certosina.

Il registro alla data 4 giugno 1785 annota quanto segue….

Che calma! che deserto! In profonda pace,

Non sento più ruggire le tempeste del mondo.

Il mondo è scomparso, il tempo si è fermato …

Inizi per me, terribile eternità?

Ah! Sento già che, in questo augusto recinto,

Un Dio confortante si degna di placare la mia paura ..

Lo so, è un padre, che ama gli umani. Perché avrebbe dovuto interrompere il lavoro con le sue mani? È quello che mi ha formato nel grembo di mia madre; vuole il mio pentimento, ma vuole che io speri. O tu che, su queste montagne imbiancate dagli inverni, venni a cercare gelate, una tomba, deserti, e che, volando più in alto, con il tuo amore estremo, sembravo, vicino al cielo, vivendo nel cielo stesso, che amo per vedere le tue impronte in questi luoghi santi. La culla del tuo Ordine è nascosta nei cieli. È lì che, dal Signore che ripete le lodi, la voce dei tuoi figli è salita al coro degli angeli. Lì, dai suoi falsi piaceri, attraverso il secolo perduto, il viaggiatore riflessivo sospirava spesso. Queste rocce, questi abeti, questo torrente solitario, tutto parla, tutto mi istruisce a disprezzare la terra, la terra, dove la felicità è un frutto estraneo, che sempre alcuni vermi in segreto vengono a rosicchiare. Durante tutto il dolore ho trovato lì le immagini. L’amore ha i suoi tormenti, l’amicizia i suoi oltraggi. Che desideri ingannati, lavoro superfluo! Tu che, vivendo per Dio, muori in questi ritiri, beato chi viene a trovarti nel porto dove sei, ma cento volte più felice di chi non lo lascia mai più!

Parole che testimoniano quanto la visita in certosa ebbe un forte impatto sul noto drammaturgo. Una poesia ed una lettera su questa esperienza vi proporrò ancora, per cogliere al meglio le emozioni profonde provate da Jean-François Ducis.

Toda la noticia AQUÍ.


lunes, 10 de febrero de 2020

Escuchando su pintura: Marc Chagall y los sonidos del color.

Escuchando su pintura: Marc Chagall y los sonidos del color.


            En el  mismo momento en que Ediciones Encuentro me encomendó la traducción del francés del impresionante libro de Pierre PROVOYEUR Marc Chagall, Museo de Niza, sentí cómo de sus páginas fluían los colores más cegadores y la música más evocadora posible. Los destellos de su pincel se mezclaban con el rítmico sonido de las poesías que contiene, que finalmente se dejaron en su lengua original -francés- por deseo de la viuda de Chagall. Los colores salían del papel, y se confundían con los sonidos de las teclas y de la pantalla del ordenador, a medida que la traducción avanzaba, y la estancia se iba sumergiendo en sus colores sonoros. Difícil pero pacificador trabajo. El resultado está ahí. Después de su edición y de visitar el museo de Niza, mi idea de la pintura se confundió con mi vivencia de la música, sin llegar a separar nunca más la una de la otra.

Quizá las palabras de José Gaspar Birlanga Trigueros sean un incentivo más para acercarse a la impresionante figura de un personaje tan evocador: Desde su infancia, la música siempre estuvo presente en la vida y en la obra de Marc Chagall. Pero esa presencia lejos de mitigarse se acrecentó hasta el punto de que su hacer pictórico puede entenderse al modo de una composición musical. Los colores se disponen en el cuadro como tonalidades, los objetos se disponen en el lienzo como las notas de una partitura e incluso como los instrumentos de una orquesta. Además de todo ello, la influencia de los elementos musicales acrecienta aún más en el espíritu y en la letra de su obra la sensación de liberación del peso de la gravedad. 
Así, sus cuadros desde el punto de vista del contenido están plagados de continuadas referencias a la música (instrumentos, intérpretes, ritmos,…); pero también desde el punto de vista formal: los valores compositivos, el uso expresionista del color, la condensación volumétrica, el irreal (o surreal) carácter figuracionista, todo ello puede ser leído en una confluencia de lenguajes (plástico y musical) que colaborarán en la creación de composiciones más libres, más emotivas, más danzantes y cálidamente volátiles. Este acercamiento a la pintura de Chagall desde la música, y desde sus músicas, permite entender mejor su idea del arte como celebración, como con-versión al amor y a la alegría de una vida vivida desde esa partitura. Como él decía: El color, como la música, es vibración. Todo es vibración.



[1] Marc Chagall (en ruso Марк Захарович Шагал (Mark Zajárovich Shagal); (Vitebsk7 de julio de 1887 - Saint-Paul de Vence, Francia, 28 de marzo de 1985) fue un pintor francés de origen bielorruso.
[2] Marc Chagall, Museo de Niza, de Pierre PROVOYEUR. Ediciones Encuentro, Madrid, 1984, 259 pp. ISBN: 8474901081.