Tomasa Villegas Adán, in memoriam
2 de marzo de 2015
El día 2 de marzo de 2015, hacia las 9:00h, llevábamos a nuestra querida Madre al hospital de Alcázar de San Juan, en un estado muy grave. No quería ella volver al hospital, pues -decía- quería morir en su casa y en su cama. Éramos conscientes ella y nosotros de la situación. Y en efecto, ya no volvió a su "rica casa", sino al tanatorio del pueblo, el día 15 de marzo hacia las 22h. Fue muy doloroso para nosotros y para ella -que al final accedió a ir al hospital- negarle ese último deseo. Pero no cabe duda de que era lo mejor para ella, porque de otro modo sus últimos días hubieran sido un auténtico calvario, mucho más duros y dolorosos de lo que ya lo fueron.
Quiero recordar hoy un hecho -entre miles que iré recordando- que dice muy bien cómo era nuestra querida Madre y hasta qué punto pensaba siempre en los demás, más que en sí misma, incluso aunque estuviera ya tan mal. En una de nuestras diarias conversaciones -¡ay, Dios, cuánto las echo de menos!-, y deseosa como siempre de prestar un servicio a alguien, me dice que le busque la letra y la música de una canción que ella cantó en el coro de la iglesia en sus años jóvenes, Ya murió mi redentor: se la había pedido -Angelita, la de Tomás- para cantarla en un concierto en Semana Santa por la Coral de El Toboso. Estaba ya nuestra querida Madre en la fase final, pero, siempre valiente, trató de conseguir lo que le habían pedido. Hizo todas las gestiones posibles -por teléfono, a través de nuestra querida Feli...-, hasta que le llevaron a casa el texto de esta obra, que ella misma me dictó por teléfono, ya con esa voz a la que le empezaba a faltar el aliento. ¡Qué coraje, qué maravilla, qué mente y qué corazón los de esta maravillosa mujer!
Desgraciadamente, no pude conseguir lo que me pedía por falta de tiempo; empeoró tanto que tuvimos que ingresarla, y ya no salió del hospital sino para irse a ese lugar lleno de luz y de paz que ella intuía en los últimos instantes de su vida. ¡Ay, qué grandeza y qué generosidad!
Ahora, que ella ya disfruta en el cielo, quiero subir aquí al blog el texto y una versión musical de esa canción, teniendo por cierto que nuestra querida Madre la va a escuchar y la va a poder volver a cantar, porque ya no le faltará el aire, ya vive para siempre, ya es feliz in aeternum.
Ya murió mi redentor, ya murió mi Padre amado,
Ya murió, ya murió en la cruz, en la cruz clavado,
Mi Dios, mi Padre en el amor, mi Dios, mi padre.
En el amor Aulh! Aulh! Aulh!
Triste de mí Aulh! Aulh! Aulh!
Mi corazón rómpase de compasión, de compasión,
Que Jesús, que Jesús que Jesús murió por ti,
Que Jesús murió por ti.
Ya murió mi redentor, ya murió mi Padre amado,
Ya murió, ya murió en la cruz, en la cruz clavado,
Mi Dios, mi padre en el amor, mi Dios, mi Padre
En el amor Aulh! Aulh! Aulh!
Triste de mí Aulh! Aulh! Aulh!
Mi corazón rómpase, rómpase de compasión,
Que Jesús, que Jesús, que Jesús murió por ti,
Que Jesús murió por ti, que Jesús,
que Jesús murió por ti, murió por ti.
* "Ya murió mi redentor", Dúo con flauta (violín) y bajo para el descendimiento de nuestro amabilísimo Redentor, de Vicente Ortiz de Zárate (1750-91). Archivo Musical de la Catedral de Guadalajara (México)
* Los Ortiz de Zárate fueron una familia de músicos de origen español. Entre sus miembros más antiguos se encuentra Domingo Ortiz de Zárate, compositor discípulo de Miguel de Irízar, entonces maestro de capilla de la Catedral de Segovia (1671-1684). Se desconoce el grado de su vínculo sanguíneo con sus probables descendientes Ignacio y Vicente Ortiz de Zárate, activos en la Nueva España durante la segunda mitad del siglo XVIII y al parecer nativos de Valladolid de Michoacán (hoy Morelia). Ignacio fue músico en el Colegio de Santa Rosa de Santa María de Valladolid, cuyo archivo conserva su villancico "Escuchad dos Sacristanes" (1779) a cuatro voces, violines, trompas y bajo. Más tarde fue también músico de la Colegiata de Guadalupe, en la Ciudad de México.
* Vicente Ortiz de Zárate fue sobresaliente organista y compositor, formado en Valladolid, en cuya Catedral fue cantor y músico. Fue maestro de la Catedral de Pátzcuaro (según lo señala un autógrafo) y posteriormente se trasladó a Guadalajara, allí fue primer organista de la Catedral, y después maestro de capilla del mismo templo (1786-1791).
| Casi todos en Inglaterra... Ella en el centro. |

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