El Canto Gregoriano y otras monodias medievales
VI Jornadas de Canto Gregoriano
Tempus fugit. Cierto es que el tiempo transcurre inmisericorde, como lo es también que los días han pasado desde nuestra última convocatoria, entre cantos y celebraciones. no se han apagado aún los ecos de las anteriores cuando estamos ya prestos a celebrar las VI jornadas. esta nueva cita pretende dar un paso más en el mundo que rodea al canto litúrgico medieval de occidente. en efecto, mientras en las iglesias sonaban las centenarias melodías gregorianas, en los palacios, plazas y tabernas de burgos, villas y ciudades se alzaban las voces de trovadores, troveros, juglares, goliardos y otros músicos para cantar y celebrar los más variados acontecimientos.
Nos encontramos así ante dos mundos sonoros contemporáneos y complementarios, con objetivos diferentes y públicos parecidos. la amalgana sonora de esta época representa bien el sentir musical de los hombres y mujeres del medievo. majestuosidad y gravedad en las iglesias; alegría y chanza en las calles. en uno y otro caso la música se viste de gala para hacer más expresivo su mensaje: bellos ornamentos para los clérigos, y alegres y desenfadados ropajes para los cantores de lo profano. si en las iglesias se canta a María, virgen, en las plazas se hacen loas a la amada. todo, al final, se convierte en un canto a la vida y al amor. conocer estas nuevas formas de expresión musical es la mejor manera de situar el objetivo último de las jornadas de canto gregoriano: conocer este repertorio en lo que es y representa, y relacionarlo con los usos y costumbres de la sociedad en que ha vivido. sirvan, pues, estos días para lograr una mayor inteligencia de lo que, cada jueves del año, se pone en práctica.
Luis Prensa, director de la Cátedra de Música Medieval Aragonesa.
Institución “Fernando el Católico”. Diputación de Zaragoza.





