“AD ALTARE SANCTAE MARIAE”.
ANTIGUAS LITURGIAS EN LA IGLESIA DEL PILAR DE ZARAGOZA
(SIGLO XIII).
La lectura de una rúbrica litúrgica en un antiguo códice litúrgico me ha transportado a mis años de infante del Pilar y de La Seo de Zaragoza, cuando al finalizar todos los días el canto de las Vísperas, se organizaba una procesión desde el coro, situado como hoy en el fondo de la basílica del Pilar, hasta la Santa Capilla –“ad altare Sanctae Mariae” como se expresa dicho códice-. Los silencieros abriendo paso, los infantes después, portando dos de ellos sendos ciriales pequeños de plata, que apoyan en su cintura, detrás los sochantres que han entonado, y mantienen las voces de todos los clérigos que cantan, la hermosa antífona Ave Maria, seguidos del séquito de beneficiados, prebendados, canónigos y dignidades, cerrando el canónigo semanero, que concluirá la antífona con una oración cantada al pie ya de Nuestra Señora en su Santa Capilla. Esto era allá por los años cuarenta del pasado siglo.
Pero el libro que estoy hojeando es del siglo XIII. Y me está narrando una escena semejante, solamente que nos habla de la procesión que, esta vez, se hacía cantada la tercia, antes de la misa, y que la antífona que se cantaba era aquella de Sancta et inmaculata. La rúbrica litúrgica indica –me salto el texto latino- que la procesión de los clérigos capitulares, en primer lugar irá desde el Coro al altar de Santa María. Y después la procesión se hará por el claustro de la iglesia cantando la antífona O Maria Iesse virga/O María, brote del tronco Jesé; hasta entrar de nuevo en el templo –ad introitum- con el canto gozoso de la antífona Hodie natus est nobis / Hoy nos ha nacido. Estoy hojeando el códice ciertamente en la solemnidad del Nacimiento del Señor. (Pienso que uno de esos valiosos dibujos de la planta de la iglesia de Pilar de aquellos tiempos que han llegado hasta nosotros nos ayudaría a comprender y gozar de esta conmemoración procesional ad altare Sanctae Mariae.)
Pasando lentamente las hojas de pergamino espléndidamente escritas, y en algunos casos hermosamente iluminadas, tratamos de concretar qué tipo de códice litúrgico tenemos en las manos. Trae en primer lugar, lógicamente, un Kalendario que señala las solemnidades del año litúrgico y las festividades de los santos, que en cada uno de los meses se celebra en la iglesia que se sirve de este códice. Encontramos señalizados santos tan nuestros como Victoriano abad, Vicente mártir, Braulio obispo, Lorenzo mártir, los XVIII santos mártires cesaraugustanos, y también la passio de los innumerables mártires de Zaragoza; encontramos después las oraciones propias de la misas del tiempo litúrgico de tempore; precedido de unos prefacios encontramos, a continuación, el texto eucológico del canon romano, espléndidamente presentado por unos dibujos coloreados: un Pantocrator y la Crucifixión; la siguiente parte nos lleva a las oraciones de las misas votivas y de las festividades de los santos; destaca seguidamente una amplia parte dedicada a la administración de los sacramentos; vuelve a las misas del santoral; y cierra el códice la parte de las lecturas epístolas y evangelios tanto de tempore como de sanctis. Se trata, pues, de un códice litúrgico denominado Evangeliario- Sacramentario, que se fundirá posteriormente con el misal plenario, más ordenado y algo más completo.
Nuestro códice abunda en toda clase de rúbricas intercaladas entre los textos, de carácter rituales unas, devocionales otras; con normas sobre los ritos y explicaciones pías de los mismos; con citas de los decretos de papas y comentarios teológicos y hasta morales sobre festividades y ritos; con comentarios de los autores antiguos más significados eclesiásticamente.
Ciertamente no se significa nuestro códice por su aportación de piezas del canto gregoriano; podemos destacar unos cuantos íncipits de las partes musicales de algunas misas en la sección de sanctis; y alguna que otra antífona completa. Pero sí ofrece, un tanto sorpresivamente, el evangelio de la solemnidad del nacimiento de la Virgen con su correspondiente notación musical aquitana. El texto desarrolla la genealogía de Jesús según el evangelista san Mateo, que concluye con José, “el esposo de María, de la cual nació Jesús.” Su melodía multisecular es una aportación singularmente valiosa, que explicita una de las antífonas marianas más cantadas del antiguo repertorio gregoriano: O María, virga Iesse /Oh María, brote del tronco de Jessé . . . he aquí que nos diste la flor del fruto eterno. (Jesé es el padre David, de cuya descendencia, como lo proclama la genealogía mencionada, nacería José, el esposo de la virgen María).
Podemos dejar volar nuestra imaginación para mejor comprender el valor de este evangeliario-sacramentario. Nos vamos a fijar en su antigüedad. Los diferentes datos que se pueden recoger del examen del mismo. En primer lugar, materialmente: la encuadernación de sus cuadernillos, el arte de de sus grandes miniaturas, de sus capitales, dibujadas siempre a pluma y coloreadas, la perfección del la escritura del texto, etcétera, y asimismo los elementos históricos que aporta del santoral que recoge, determinadas oraciones, ritos singulares, etcétera. Todo ello ha llevado a los investigadores a abrir un amplio abanico de fechas para orientar sobre la época de su elaboración: entre los años 1250 y 1350. Son fechas muy pretéritas, tanto que casi podemos imaginarnos a nuestro querido Santo Infante Santo Dominguito, que sufre muerte más o menos por las fechas de nuestro sacramentario, en el 1250, verlo llevar este libro entre sus manos al altar mayor antes de la misa, abrirlo por el lugar oportuno y colocarlo en ese pequeño atril de plata que lo sostendrá para uso del preste que dirá la misa que nuestro santo infantillo servirá más o menos atentamente. Destacamos, pues, en este viejo códice evangeliario-sacramentario, su venerable antigüedad que nos obliga a situarnos en pleno medievo para poder comprenderlo y valorarlo justamente. Una joya que crece en su valor al poder estudiarlo. Y que nos sirve a nosotros para continuar hoy la laus perennis, la alabanza de la Iglesia al Señor Jesucristo y también a Nuestra Señora.
Pedro Calahorra
Exinfante de la Seo / Vicario parroquial
en la de San Braulio de Zaragoza

.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario